Presentación.
Domingo, 17 de Enero de 2010 por antonioarellano
Hola a todos. Mi nombre es Antonio Arellano Sánchez-Muñoz.
En primer lugar, dar las gracias a mi amigo y vecino Marcvs que me ha invitado a participar, con algún escrito, en esta web. Intentaré contar anécdotas y vivencias, que dada mi edad y tal vez mi osadía, pretendo hacer para que la gente de hoy, conozca de primera mano relatos de la historia de España contados desde el punto de vista de mi persona. Agradezco ya por anticipado, cualquier interés que pudiera suscitar todo lo relatado.
Me gustaría empezar mi primer artículo contando quien soy yo y creo que no hay mejor manera de comenzar que contar de donde vengo: He nacido en Fuensalida (Toledo), en 1931. Hijo de Anastasio (funcionario de Telégrafos) y de Emiliana (Ama de casa). Ambos también de Fuensalida.
Mi padre ejerce la profesión en Valmojado (Toledo) desde cuando yo era niño. Al comenzar la guerra civil española (1936) da lugar, sin poder determinar las razones, para abandonar la oficina y junto con otros compañeros de profesión, las cuatro personas que formamos la familia, el matrimonio y 2 hijos, uno 3 años mayor que yo, damos, aunque en distintas fechas, con nuestros huesos en Madrid.
Fuimos acogidos en casa de un gran amigo y compañero de mi padre. Al parecer Madrid-Centro, iba recibiendo en masa a todos aquellos que eran obligados al abandono de sus respectivos centros de trabajo.
Sin transcurrir demasiadas fechas, fueron destinándoles a otras localidades. Concretamente a mi padre lo destinaron a Aranjuez. Algunos meses vivimos en casa de Dª Casimira, en régimen de evacuados (creo que así constaba). Indiscutiblemente, tal señora y su casa, se identificaban con la alta sociedad. Por muchos años que transcurrieron al finalizar la guerra, nuestra familia mantuvo contacto de verdadera amistad en agradecimiento al trato exquisito que mis padres dispensaron a Dª Casimira, compartiendo su casa. Abro un paréntesis para decir, que un hijo fue gobernador civil de Toledo y también de Las Palmas.
A Aranjuez llegaron demasiadas personas para atender el servicio y, como se trataba de mantener servicio permanente en cada oficina, terminaron destinándolo a Santa Cruz de la Zarza (Toledo) para cubrir entre dos personas las 24 horas del día. Allí finalizó la guerra y allí es el lugar en el que asistí por primera vez al colegio y aprendí las primeras letras.
En alguna ocasión y estando en guerra, tuvimos que dormir en los refugios y echarnos cuerpo a tierra al ir para el colegio, si volaban aviones en el cielo que podían ametrallar.
En aquel pueblo, durante el año 1938, se incrementa la familia con un hermano más.

Marcos del Rio Dijo:
Hola Antonio. Me alegra mucho que te hayas decidido. Realmente creo que lo que puedes contar, nos puede servir a más de uno para aprender a valorar lo que tenemos ya que muchas veces, pequeñas cosas marcan la diferencia y hoy en día estamos muy acostumbrados a “la buena vida” (con todas las matizaciones posibles por el momento que estamos pasando ahora mismo) comparado con tiempos pasados.
Desde luego, pienso que conocer el pasado, nos ayudará a disfrutar del futuro.
Enero 18th, 2010 a las 11:52 am